15 may. 2010

Maximum Ride

CAPÍTULO 8
Traducido por Bella4ever
Corregido por Qwely


Todos tenemos una gran vista, una visión rapaz. Así que tuvimos el insoportable dolor de ver partir el helicóptero con Angel, por mucho más tiempo del que lo hubiera hecho un humano normal. Mi garganta se cerró con un sollozo. Angel, a quien yo cuide desde que era un bebé, con alitas ridículas de pollo. Sentí como si me cortaran mi ala derecha en pedacitos, dejándola rasgada y con la herida abierta.
-Ellos tienen a mi hermanita- chilló Gasman, lanzándose hacia abajo. Siempre esforzándose por ser un tipo duro, pero el solo tenía ocho años y había visto a su hermana ser secuestrada por los perros del infierno. Él golpeaba la tierra con sus puños. Fang se arrodillo a su lado pasando un brazo por su hombro con ternura.
-¿Max, que vamos a hacer?- Nudge tenía los ojos bañados por las lágrimas. Estaba herida y sangrando. Apretaba y soltaba sus puños ansiosamente –Tienen a Angel.
De repente supe que iba a estallar. Sin una palabra, me alejé de la tierra desplegando mis alas tan rápido como pude.
Volé fuera de la vista y oídos del resto. Aterricé sin gracia delante de un enorme abeto de Douglas. Sobre una de sus ramas superiores a unos 53 metros de altura, escarbando para agarrarme porque había más allá. Jadeando me aferre a su extremidad
Muy bien Max, ¡piensa!, ¡piensa!, ¡arréglalo, calcula algo¡ Mi cerebro se inundo con tanta emoción, confusión, rabia, dolor. Necesitaba contenerme, pero no podía.
Yo acababa de perder a mi hermanita pequeña,
Yo había perdido a mi pequeña
-¡Oh Dios, Angel, Angel, Angel!
Grite lo más fuerte que pude. Di puñetazos tan duro contra el árbol, una y otra vez, hasta que el dolor chamuscado se infiltro en mi conciencia. Miraba mis nudillos llenos de sangre y la piel faltante y astillada.
El dolor físico duele mucho menos que el mental.
Mi Angel, mi bebe, me había sido arrebatada. Estaba con esos sanguinarios mutantes-hombres lobo, deseosos de su sangre, quienes la llevarían con esos despreciables chiflados del laboratorio que querían su separación. Literalmente.
Yo lloraba y me aferraba al árbol como si fuese un salvavidas del Titanic y llore y llore hasta pensar que me enfermaba. Gradualmente los sollozos se ralentizaban hasta estremecerme, limpie mi cara con mi camisa, manchándola con sangre. Me senté en el árbol hasta que mi respiración estuviese calmada y mi cerebro pareciera golpear sobre la mayor parte de cilindros otra vez. Mis manos me mataban, aunque hice una nota personal: no golpear objetos inanimados
Bien había llegado el momento de bajar y ser fuerte, para que todos juntos hagamos un plan B. Y otra cosa, las palabras de Ari resonaban a gritos en mi cabeza "nosotros, somos los buenos".

---FIN DEL CAPITULO---

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